martes, 25 de septiembre de 2007

Recuerdos, re-S.P.A.M.

Ayer volví a coger de su lugar en la estantería el ejemplar de una revista que publicamos una vez con los compañeros de carrera. Dicho así parece como si tuviera treinta años y hablase de algo muy remoto. Pero nada más lejos de la realidad, pronto -o bastante pronto- publicaremos un nuevo número de la revista, esta vez sin la presencia de una persona a la que echaré siempre de menos pero a quien siempre tendré en la cabeza con una sonrisa, siempre que lo recuerde digo porque era una persona fantástica.

Pero el caso es que volví a leer, después de un año y medio el SPAM -nuestra revista/fancine universitario- y nada me impide decir que encontré los artículos más interesantes que los de muchos diarios o diariuchos. Y es que en SPAM tenemos buenos articulistas, jeje. Y me río por lo de barrer para casa, que no porque no sea verdad. Lo cierto, y lo admito ahora porque en algún momento tenía que confesarlo, es que muchos de los artículos no los había leído aún. Lo cual como se puede ver no quería decir que no los fuese a leer ^^, y me remito al subtítulo segundo que aparecía en el primer número (y único hasta el momento) de nuestra revista: "més val tard que mai".

Más fuerte que admitir que no había leído la mayoría de secciones de la revista seguramente sea admitir que no había leído, por sorprendente que parezca, el subtítulo de la revista. O eso, o si no y quizá más grave: quizá lo leí y no me acuerdo. Pero siempre es importante leer los subtítulos, y aunque haya sido después de tanto tiempo no os imaginaréis lo importante que ha sido en mi caso. Se trata de algo que era un conflicto entre mí y mi amigo Carlos, director de la revista, un conflicto no muy grande en cualquier caso porque nunca lo habíamos discutido especialmente; y ahora resulta que todo se debía a un malentendido. El nombre de nuestra publicación era, es y espero que sea, más ahora que lo he entendido: SPAM. Y es que yo no sabía a qué se debía tal veneración por los correos basura como para ponerle ese nombre a nuestro fancine. Porque, yo al menos, lo que hago con los correos basura es deshacerme de ellos y, claro, pensaba yo, "qué nombre más cutre", pero como la vida está llena de cutreces y supongo que también tiene que haberlas entonces tampoco me quitaba el sueño. Pero eso sí, aunque no sé cómo se me pasó por alto el magnífico subtítulo, ahora que sé que es "Sindicat Periodístic Auto-Manipulat", es decir que es S.P.A.M, seré el primero en defender que se mantenga el título. Y es que además todo la portada es muy original. Y es que Carlos tenía un gran sentido del humor, lo cual también se ve en el editorial de presentación de la revista; Carlos era una persona fantástica, ninguna palabra le puede hacer justicia pero siempre le echaremos de menos.

Cuando cogí el ejemplar de nuestro fancine lo estudié con la mirada como a una apreciada pieza de museo que hacía tiempo que no miraba. Pero me fijé en el anuncio de la contraportada -sí, incluso anuncios teníamos- y supongo que tanto me llamó la atención que me animé a leer uno por uno los artículos y cada uno me llevó al siguiente manteniendo cada uno de ellos el interés. Todos los que leí hoy y los que leí la primera vez me gustaron mucho, todo ellos, unos con sus temas serios otros con sus temas humorísticos. Espero con entusiasmo las nuevas ediciones de SPAM y también participaré con ellas con todo el entusiasmo. Como ya dije, en el primer SPAM tuvimos participantes fenomenales y seguro que en el próximo será igual, con nuevos artículos buenos, innovadores y originales.

sábado, 22 de septiembre de 2007

oda (J.J.I.)

No es verdad que es un cambio sin importancia, no es verdad que es un simple cambio de caras. Imaz se va de la dirección del partido y es una gran pérdida para todos aquellos que tuvieran algo que ver con Euskadi, es decir, vascos y españoles. Vascas y vascos, españolas y españoles. Porque este político se ha guiado más por motivos humanos que de nacionalismo. Y es una pena que tengamos que hablar en pasado cuando ese intelecto aún esta ahí. Dicen algunos que se va la persona pero que se quedan sus defensores. Se va la persona pero quedan sus ideas. Quedan, pero en las hojas de papel, por eso es necesario aquel que lea sus palabras, que defienda esa forma de pensar, esa forma de hacer política, para todos los ciudadanos, pero pensamiento sin pensante es pensamiento muerto. Ojalá no sea así y, no sólo dentro del PNV, sino dentro de toda la sociedad vasca haya aquellos que aún siendo nacionalistas, con todo el derecho de serlo, sean ante todo personas, eso era Imaz, eso es Imaz. Josu Jon Imaz, para muchos un político pactista, ha sido, es, un nacionalista integrador, no excluyente. Un nacionalista preocupado tanto de lo que uno considera su ‘nación’ como de sus hermanos de nación, sus conciudadanos. Un hombre moderno, de ideas modernas, en nuevos tiempos, en una Europa nueva y donde las fronteras se disuelven. Pero un modernizador que no ha logrado, como era su objetivo, modernizar su partido. Sin embargo, no sólo los políticos deciden por dónde deben ir las sociedades y qué es lo que se debe hacer, y por ello, no sólo la política se tiene que hacer hacia los ciudadanos, sino también desde los ciudadanos. El tiempo dirá aún qué queda, y aún esperando que vuelva en algún momento, de este modernizador y cívico político vasco. Él hizo un gran esfuerzo modernizador, y con sus palabras, sus discursos y sus acciones ha hecho mucho. Y una vez más digo un nacionalismo integrador, poco aceptado, rompedor y más amable y amigo que guerrero. Un nacionalismo que rompe con tanta historia de nacionalismo ciego y discriminador. Pero un nacionalismo que es nacionalismo y que busca unos objetivos, que trabaja por su pueblo pero es consciente tanto de lo propio como de lo del vecino, un nacionalismo que en lugar de separar los barrios los une y deshace trincheras, que da la mano al compañero y que busca siempre construir un futuro mejor para todos los ciudadanos, colaborando con todos aquellos que están implicados.

Tags: Josu Jon Imaz, retirada política, nacionalismo, modernización

martes, 18 de septiembre de 2007

Nacional deportivismo

Carta al director.

Estos días han estado de actualidad los equipos nacionales de básquet y voleibol por las competiciones internacionales en que han participado. Por ello los medios han vuelto a hacer uso de ese lenguaje de exaltación de los equipos representantes de España. Los locutores de noticias recitan emocionados expresiones como "nos hicieron vibrar" o "encandilaron a toda España con su juego". La imparcialidad habitual en el resto de secciones parece desaparecer en al deportiva, sobretodo cuando se trata de equipos nacionales.

En una era de globalización como la actual no deberíamos buscar la competición entre pueblos sino la colaboración. Por ello, la exaltación de los sentimientos nacionales aún tratándose del terreno deportivo no deja de ser una actitud retrógrada.

Yendo a la raíz de la cuestión me pregunto por tanto ¿para qué se necesita hoy equipos nacionales? Pronunciar esta pregunta en un país siempre pendiente de fragmentarse puede desatar tensiones, sin embargo, ¿para qué ha de demostrar ningún país ser mejor que otro? Esta utilización de los deportistas nacionales no es ni mucho menos única de España, sino una práctica habitual en la mayor parte de los países y no deja de ser una forma aceptada de nacionalismo a la cual deberíamos oponernos todos aquellos que seamos más partidarios de la colaboración internacional que de las actitudes nacionalistas. Aunque está lejos de cumplirse aprovecho para demandar la supresión de los equipos nacionales y la liberalización del sector deportivo. Piénsenlo, esto no sería ni mucho menos el fin del deporte, sino únicamente el fin del nacionalismo deportivo.

Tags: nacionalismo deportivo, nacionalismo, selecciones nacionales