oda (J.J.I.)
No es verdad que es un cambio sin importancia, no es verdad que es un simple cambio de caras. Imaz se va de la dirección del partido y es una gran pérdida para todos aquellos que tuvieran algo que ver con Euskadi, es decir, vascos y españoles. Vascas y vascos, españolas y españoles. Porque este político se ha guiado más por motivos humanos que de nacionalismo. Y es una pena que tengamos que hablar en pasado cuando ese intelecto aún esta ahí. Dicen algunos que se va la persona pero que se quedan sus defensores. Se va la persona pero quedan sus ideas. Quedan, pero en las hojas de papel, por eso es necesario aquel que lea sus palabras, que defienda esa forma de pensar, esa forma de hacer política, para todos los ciudadanos, pero pensamiento sin pensante es pensamiento muerto. Ojalá no sea así y, no sólo dentro del PNV, sino dentro de toda la sociedad vasca haya aquellos que aún siendo nacionalistas, con todo el derecho de serlo, sean ante todo personas, eso era Imaz, eso es Imaz. Josu Jon Imaz, para muchos un político pactista, ha sido, es, un nacionalista integrador, no excluyente. Un nacionalista preocupado tanto de lo que uno considera su ‘nación’ como de sus hermanos de nación, sus conciudadanos. Un hombre moderno, de ideas modernas, en nuevos tiempos, en una Europa nueva y donde las fronteras se disuelven. Pero un modernizador que no ha logrado, como era su objetivo, modernizar su partido. Sin embargo, no sólo los políticos deciden por dónde deben ir las sociedades y qué es lo que se debe hacer, y por ello, no sólo la política se tiene que hacer hacia los ciudadanos, sino también desde los ciudadanos. El tiempo dirá aún qué queda, y aún esperando que vuelva en algún momento, de este modernizador y cívico político vasco. Él hizo un gran esfuerzo modernizador, y con sus palabras, sus discursos y sus acciones ha hecho mucho. Y una vez más digo un nacionalismo integrador, poco aceptado, rompedor y más amable y amigo que guerrero. Un nacionalismo que rompe con tanta historia de nacionalismo ciego y discriminador. Pero un nacionalismo que es nacionalismo y que busca unos objetivos, que trabaja por su pueblo pero es consciente tanto de lo propio como de lo del vecino, un nacionalismo que en lugar de separar los barrios los une y deshace trincheras, que da la mano al compañero y que busca siempre construir un futuro mejor para todos los ciudadanos, colaborando con todos aquellos que están implicados.
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