De un bello pueblo y una bella ciudad
Aquí estoy yo, en Helsinki, capital de Finlandia. Esta es una ciudad muy bonita, con costa por todos lados y muy tranquila, algo que se podría decir de toda Finlandia.
Sin embargo, casi todos los veranos los hemos pasado en Taivassalo, un pequeño pueblo de dos mil habitantes que como Helsinki también está en la costa. En el mapa de arriba Taivassalo aparece a la izquierda , bajo la flecha, a unos 200 km en línea recta de Helsinki, un poco más por carretera. Allí siempre he encontrado algo que hacer, ya sea entre el verdor del jardín, su hierba de medio metro o un metro, entre los bosques que tenemos a lado y por todas partes, entre las diferentes playas y costas, ...
Del pueblo recuerdo la naturaleza, los trabajos del campo, sudar al sol, correr bajo la lluvia, ir a ver las puestas d sol a las 22.30, a las 22.25, a las 22.20...;
Ver la televisión finlandesa, sus documentales, sus programas culturales, sus anuncios inexistentes, sus noticias superbreves varias veces al día...;
Leer, leer y leer, y leer lo que uno no lee en todo el año y leer lo que uno nunca tendría tiempo para leer durante el año, con toda la tranquilidad del mundo, bajo la sombra de un manzano mientas los tréboles crecen entre la grava del suelo y vuelan las mariposas de la col, las de las ortigas, las de unos y otros colores, las libélulas, las ardillas... O escuchar la radio junto a la leñera mientas echamos una partida de ping-pong sobre unos tablones q tenemos como mesa d juego, o mientras serramos algún tronco. Cuando serrábamos, o jugábamos a ping-pong, recuerdo escuchábamos la radio, a veces también la radio en sueco, que ponía mi padre, aunque ninguno de los dos la entendemos. Partidas de dardos...
Son cosas que hago en verano, que he hecho en Taivassalo, en el pueblo. Cada verano he hecho cosas distintas, pero cada verano ha sido fantástico, tranquilo, una completa desconexión. La mitad de nuestros vecinos –mejor comentar lo positivo- son muy simpáticos y nos hablamos con ellos, y nos vemos y nos tratamos y les tenemos estima y cariño. No hay más que tres casas en nuestra calle, que más bien es una calleja entre los árboles, un simple camino de grava como lo son casi todos por aquí. Y tenemos algunos pocos y buenos amigos en el pueblo, pero, en general nos movemos en nuestro ambiente, tranquilo y placentero. Ahora, recordando a la gente, recuerdo también a mi hermana, que ya hace tres veranos que no está con nosotros. Todo el año está con nosotros y la echamos de menos, tiene 22 y está en tierras lejanas, orientales, mediterráneas pero otras, otomanas.
2 meses pasamos cada año en Finlandia. Se puede decir, y es verdad, que no conozco la Barcelona de julio ni de agosto, no los he vivido. Y nada conozco de los calores de Barcelona en esos meses; y tampoco conozco el vacío que en agosto, dicen, se produce en Barcelona, donde sin embargo los turistas siempre fluyen.
Y cuando contaba sobre la paz, el desconectar de Taivassalo, el pueblo, lo hago con añoranza, y eso que Helsinki también es un buen sitio para estar. Por otro lado, y comparando un poco Helsinki con Taivassalo diré que aquí también se lo puede pasar uno bastante bien, Helsinki también es un lugar con mucha naturaleza, sobretodo la parte en la que estamos, Lauttasaari, que realmente es una isla frente a la costa de la península de Helsinki. Hablando de la naturaleza que existe en la capital... el otro día me enteré de la superficie que ocupa la capital finlandesa, muestra lo mucho menos denso de la construcción aquí. En Helsinki hay ‘tansolo’ medio millón de habitantes –finlandeses sólo hay 5 millones- y la superficie de Helsinki es de más de 600 kilómetros cuadrados. 6 veces mayor que Barcelona, eso dice Wikipedia, aunque aún no sé si creérmelo del todo.
Por otro lado, aquí es mucho más difícil evadirse que en el pueblo. Nada puede competir en eso con la paz de un pueblo, casi deshabitado como quien dice, además Taivassalo es un pueblo con casas muy dispersas y eso le da unas propiedades envidiables. La ciudad te ofrece entretenimientos que, como bien dicen mis primos, no hay fuera de aquí: "Niin, tällä on palion enemmän tekemistä".
El mapa superior ilustra esta reflexión sobre la distancia física y la psicológica. En le mapa se ve toda la costa sur de Finlandia y, por incluir algo más que el país de los lagos -y las islas como se ve en el plano, 160 mil nada más-, al sur aparece algo de Estonia, y de su capital Tallin.
[Aquí yo con mi padre sentados descansando en un banco un día que hicimos una escrusión]
Como el artículo lo he publicado bastante después de haberlo escrito, a día de hoy ya he pasado por Taivassalo, así que pongo una foto del campanario de la iglesia, con el nombre del pueblo para mayor perfección.
Sin embargo, casi todos los veranos los hemos pasado en Taivassalo, un pequeño pueblo de dos mil habitantes que como Helsinki también está en la costa. En el mapa de arriba Taivassalo aparece a la izquierda , bajo la flecha, a unos 200 km en línea recta de Helsinki, un poco más por carretera. Allí siempre he encontrado algo que hacer, ya sea entre el verdor del jardín, su hierba de medio metro o un metro, entre los bosques que tenemos a lado y por todas partes, entre las diferentes playas y costas, ...
Del pueblo recuerdo la naturaleza, los trabajos del campo, sudar al sol, correr bajo la lluvia, ir a ver las puestas d sol a las 22.30, a las 22.25, a las 22.20...;
Ver la televisión finlandesa, sus documentales, sus programas culturales, sus anuncios inexistentes, sus noticias superbreves varias veces al día...;
Leer, leer y leer, y leer lo que uno no lee en todo el año y leer lo que uno nunca tendría tiempo para leer durante el año, con toda la tranquilidad del mundo, bajo la sombra de un manzano mientas los tréboles crecen entre la grava del suelo y vuelan las mariposas de la col, las de las ortigas, las de unos y otros colores, las libélulas, las ardillas... O escuchar la radio junto a la leñera mientas echamos una partida de ping-pong sobre unos tablones q tenemos como mesa d juego, o mientras serramos algún tronco. Cuando serrábamos, o jugábamos a ping-pong, recuerdo escuchábamos la radio, a veces también la radio en sueco, que ponía mi padre, aunque ninguno de los dos la entendemos. Partidas de dardos...
Son cosas que hago en verano, que he hecho en Taivassalo, en el pueblo. Cada verano he hecho cosas distintas, pero cada verano ha sido fantástico, tranquilo, una completa desconexión. La mitad de nuestros vecinos –mejor comentar lo positivo- son muy simpáticos y nos hablamos con ellos, y nos vemos y nos tratamos y les tenemos estima y cariño. No hay más que tres casas en nuestra calle, que más bien es una calleja entre los árboles, un simple camino de grava como lo son casi todos por aquí. Y tenemos algunos pocos y buenos amigos en el pueblo, pero, en general nos movemos en nuestro ambiente, tranquilo y placentero. Ahora, recordando a la gente, recuerdo también a mi hermana, que ya hace tres veranos que no está con nosotros. Todo el año está con nosotros y la echamos de menos, tiene 22 y está en tierras lejanas, orientales, mediterráneas pero otras, otomanas.
2 meses pasamos cada año en Finlandia. Se puede decir, y es verdad, que no conozco la Barcelona de julio ni de agosto, no los he vivido. Y nada conozco de los calores de Barcelona en esos meses; y tampoco conozco el vacío que en agosto, dicen, se produce en Barcelona, donde sin embargo los turistas siempre fluyen.
Y cuando contaba sobre la paz, el desconectar de Taivassalo, el pueblo, lo hago con añoranza, y eso que Helsinki también es un buen sitio para estar. Por otro lado, y comparando un poco Helsinki con Taivassalo diré que aquí también se lo puede pasar uno bastante bien, Helsinki también es un lugar con mucha naturaleza, sobretodo la parte en la que estamos, Lauttasaari, que realmente es una isla frente a la costa de la península de Helsinki. Hablando de la naturaleza que existe en la capital... el otro día me enteré de la superficie que ocupa la capital finlandesa, muestra lo mucho menos denso de la construcción aquí. En Helsinki hay ‘tansolo’ medio millón de habitantes –finlandeses sólo hay 5 millones- y la superficie de Helsinki es de más de 600 kilómetros cuadrados. 6 veces mayor que Barcelona, eso dice Wikipedia, aunque aún no sé si creérmelo del todo.
Por otro lado, aquí es mucho más difícil evadirse que en el pueblo. Nada puede competir en eso con la paz de un pueblo, casi deshabitado como quien dice, además Taivassalo es un pueblo con casas muy dispersas y eso le da unas propiedades envidiables. La ciudad te ofrece entretenimientos que, como bien dicen mis primos, no hay fuera de aquí: "Niin, tällä on palion enemmän tekemistä".
El mapa superior ilustra esta reflexión sobre la distancia física y la psicológica. En le mapa se ve toda la costa sur de Finlandia y, por incluir algo más que el país de los lagos -y las islas como se ve en el plano, 160 mil nada más-, al sur aparece algo de Estonia, y de su capital Tallin.
[Aquí yo con mi padre sentados descansando en un banco un día que hicimos una escrusión]
Como el artículo lo he publicado bastante después de haberlo escrito, a día de hoy ya he pasado por Taivassalo, así que pongo una foto del campanario de la iglesia, con el nombre del pueblo para mayor perfección.

