Algunas de las cosas que dije en mi escrito ‘Buscar las diferencias’ me hicieron pensar. ¿Acaso no se pueden buscar las diferencias entre unos y otros? Yo mismo me he interesado a menudo por las características culturales de mis compañeros de estudios y amigos venidos de otras partes del mundo. Interesándome por ciertos aspectos de su identidad cultural diferentes de los míos propios nunca he pretendido crear fronteras entre estas personas y yo; todo lo contrario, precisamente cuando me he interesado sinceramente por este tipo de aspectos ha sido con aquellas personas con las que me he sentido realmente a gusto, con los buenos amigos. Puedo decir ahora, retrospectivamente, que creo que además de reforzar los lazos de amistad, el conocimiento mutuo, y el conocimiento de las diferencias también sirvió, aún sin ser conscientes de ello, para que nos sintiésemos más iguales.
Creo, pues, que hay distintas formas de buscar las diferencias o de destacarlas. Sobretodo esta última forma, destacar las diferencias sin mostrar interés por conocerlas realmente, es una muestra de que se quiere mantener la separación, la segregación del propio grupo respecto de este otro ‘diferente’.
Indagar en las diferencias o interesarse por las características culturales o personales de otras personas no tiene por qué ser algo que enturbie las relaciones humanas; por lo contrario, suele ser algo que junta a las personas y que les hace entender todo lo que comparten y que crea lazos psicológicos de amistad y cooperación.
Iré más lejos, creo que en un país democrático los grupos culturales minoritarios de la sociedad tienen derecho a ser conocidos, reconocidos y respetados. Derecho a no sentirse bichos raros, a que no te miren mal o a no recibir un mal trato por parte de tus conciudadanos. El desconocimiento, los prejuicios o los conocimientos equivocados suelen ser la causa de racismos, de la discriminación a grupos étnicos diversos y a inmigrantes. En un país democrático, además, cualquier cultura minoritaria debería ser defendida si es necesario por el Estado. La administración pública debería encargarse de emprender campañas informativas sobre los diversos grupos étnicos, religiosos, nacionales o lingüísticos y deberían promover la buena imagen de los grupos culturales para luchar contra el rechazo social.
- escrito el 3 de enero de 2007.